Patricia Sornosa, humorista


Patricia Sornosa: “Que una mujer se suba a un escenario ya es un acto feminista porque aunque su discurso no lo sea, su ejemplo sí lo es

Politóloga y periodista. Especializada en violencia de género. Feminista.

Cómica de Central Comedy (Paramount Comedy), Patricia Sornosa es una actriz y cómica valenciana habitual en los circuitos alternativos de la comedia nacional, que cada vez con más fuerza se está erigiendo como uno de los referentes de la comedia de vanguardia, llevando el humor feminista a un altavoz tan potente como el programa Late Motiv de Andreu Buenafuente, desde donde combate en cada aparición los tópicos machirulos a golpe de risa.

Se subió al escenario con veinticinco años con el grupo de teatro amateur (Artal teatro de Manises) del que aprendió mucho. Pronto se dio cuenta de que buscaba reír y hacer reír, así que un par de años más tarde se unió a dos compañeras para seguir haciendo comedia bajo el nombre de “Superpuestas”. A partir de ahí ya no hay vuelta atrás en la carrera de fondo de la cómica manisera que está revolucionando circuitos y conciencias cada vez que coge un micro, porque no hacerlo seria un acto irresponsable, reconoce. “Para mi quien tiene un micro tiene una oportunidad. No aprovecharla es una oportunidad perdida. Yo prefiero no caer en la autocomplacencia. Ojalá todo el mundo me quisiera, pero siendo como soy. Y esa es la diferencia yo no voy a ser otra para que tú me quieras”, afirma.

La comedia de opinión es habitual en los Estados Unidos, ya que allí la trayectoria del Stand-Up es mucho más dilatada (década de los 60’s) que en España, donde su aparición es más reciente (concretamente el primer contacto con este género es en 1999 con la aparición del canal temático Paramount Comedy). Esa demora se nota hoy en día en la forma de abordar los temas y en la permanencia de temas tabú. Pero el humor aquí también esta cambiando y se van consolidando espacios de comedia alternativa como el Circuito Café Teatro de Valencia o El Búnker de la comedia de Barcelona, entre otros. “Es algo curioso, más de la mitad de los espectadores son mujeres y estamos aceptando unos discursos que, o nos excluyen, o nos dejan mal. Algo está cambiando porque ahora esto ya no nos hace gracia”.

“Más de la mitad de los espectadores son mujeres y estamos aceptando unos discursos que, o nos excluyen, o nos dejan mal. Algo está cambiando porque ahora esto ya no nos hace gracia”.

En sus inicios, descubrir a cómicos como George Carlin o Bill Hicks fue una revelación, que sumado a la libertad que ofrece el Stand-Up la atrapó para siempre. Pero no renuncia a seguir trabajando en equipo, como en el show Las putas amas (de casa) donde comparte escenario con Patricia Espejo, otra cómica cuya comedia tampoco deja indiferente. Verlas en directo es un lujo y tras más de una hora de risas, sales de la sala con la convicción de que el fin del patriarcado está cerca, porque tanta desigualdad (y en tantos espacios) no es sostenible.

Patricia Sornosa es abiertamente feminista y plantea con rabia y esperanza los temas más vergonzantes y enquistados de nuestra sociedad patriarcal, porque siempre ha visto el mundo desde los márgenes. “Siempre he sido consciente de que por mucho que me quisieran contar, las cosas no eran igual para unos que para otras”, y así lo recogen sus textos que poniendo en el centro a las mujeres reivindica cuestiones como el trabajo reproductivo o la libertad sexual, y tocando temas ásperos como la homofobia, el racismo o la religión.

Sus textos ponen en el centro a las mujeres y reivindican cuestiones como el trabajo reproductivo o la libertad sexual, y tocando temas ásperos como la homofobia, el racismo o la religión.

Defiende el humor como el mejor canal para visibilidad la opresión machista porque la comedia, como el teatro, es un lugar para las preguntas, y al acabar con una risa la gente conecta con tu mensaje, al menos en ese momento.

Aunque los discursos alternativos pueden cerrarte puertas, es una forma de entender el mundo a la que difícilmente Sornosa renunciará jamás, a pesar de que reconoce que la brecha de género aún perdura. “A las mujeres aún nos cuesta sentirnos cómodas dando nuestra opinión y exponiéndonos a la crítica. Aunque es algo que les pasa a todos los seres humanos, en el caso de las mujeres todavía colea el peso de una educación que nos ha inculcado el miedo al que pensaran nuestros padres, novios o amigos. Que una mujer se suba a un escenario ya es un acto feminista porque aunque su discurso no lo sea, su ejemplo sí lo es”.

Y es que el espacio público sigue siendo territorio masculino para algunos sectores. “Hay quien piensa que las mujeres no tenemos gracia e incluso te dan argumentos pseudocientíficos para justificar esta idea preconcebida primitiva y errónea. El humor es un ejercicio de inteligencia, y en ese terreno estamos a la par, como mínimo”.

El humor como terapia

La risa tiene múltiples efectos positivos para nuestro organismo. Cuando nos reímos, el cerebro segrega endorfinas, sustancia esencialmente buenrollera de nuestro cuerpo que actúa aliviando el dolor y contribuye a disminuir el miedo, la ira y la tristeza. Así que la comedia es terapéutica para quienes la disfrutan ya sea desde el escenario o desde la butaca.

Dicen que la comedia es tragedia+tiempo y Patricia Sornosa lleva esta máxima hasta sus últimas consecuencias. Hace más de tres años que no fuma y ha convertido en comedia lo que en el pasado fue una adicción. La reacción que recibió en internet por su broma sobre los cigarrillos electrónicos es de ciencia ficción. Los vapers, teclado en mano, se le lanzaron al cuello de la humorista con sorprendente virulencia y agresividad. “Creo que lo que les molestó es que les dañara la hombría porque les fastidia que una tía se meta con ellos”. Y es que al final los envites del troleo machirulo van siempre en la misma línea. Sornosa reconoce que le sorprende cuando le dicen que odia a los hombres porque siempre está rodeada de ellos. “Dos de mis seres humanos favoritos son hombres: mi hermano y mi padre. No hago una distinción de género en cuanto a afectos en mi vida. No odio a los hombres pero sí a los fantoches”.

La comedia es terapéutica para quienes la disfrutan ya sea desde el escenario o desde la butaca

Su estilo punzante no cesa cuando aborda otro de los temas a los que ha tenido que enfrentarse y que hace tiempo que dejó atrás. “Cuando dejé el alcohol supe que estaba en el buen camino cuando empecé a reírme de ello y hacer bromas sobre el tema. ¿De qué otra forma vas a superar un fracaso tan evidente si no es riéndote? Yo no conozco otra forma”, asegura. De ahí nació su último monólogo de Comedy Central.

La comedia juega constantemente con las fronteras de lo políticamente correcto porque aunque hay temas controvertidos los límites del humor no están definidos, afortunadamente. “El límite debería estar en el propio cómico, que tendría que tener el suficiente criterio para establecerlo. Yo no pondría limites desde fuera a nadie. Si alguien quiere ofender al más débil, cosa que yo no comparto en absoluto, con no reírse es suficiente” reivindica.

Su postura crítica no es gratuita. Verla en el escenario es constatar que es una mujer comprometida y auténtica

Aunque está muy centrada en su faceta como monologuista, este 2016 hemos podido verla como actriz en el teatro en una obra de la que está especialmente orgullosa, “Ni noble, ni buena, ni sagrada: Bankia”, una propuesta que plantea la intangible lucha entre el poder y el teatro. Y es que su postura crítica no es gratuita.

Verla en el escenario es constatar que es una mujer comprometida y auténtica, que con propuestas como Género Fresco demuestra que la comedia crítica es imprescindible en los tiempos que corren porque mediante la risa podemos cuestionar nuestros patrones de pensamiento (y de acción), para dejar a un lado nuestras convicciones más arraigadas y plantearnos que ya nada es como nos habían contado.

Bienvenida la risa como herramienta de lucha contra el patriarcado.

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